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18.10.09 12:47


Cartel Exposición

Crónica de la primera sesión del día 3 de mayo en Incoherencia.com a cargo de Zor, quien también se encargó de la música, y con fotos de la exposición realizadas por Zor y Lara.

23.4.09 15:46


La Halurización del Pixel - Deconstruyendo la Fotografía Digital

Esta exposición, que se podrá ver en Metolcuatro* (c/San Pedro nº6 - Madrid) los días 3, 22 y 24 de mayo de 2009, es la primera fase de un proyecto para deconstruir la fotografía digital.

La idea de la deconstrucción nació charlando con algunos colegas de profesión en Metolcuatro. Hablábamos de cómo la fotografía digital estaba relegando a la fotografía química a un espacio marginal. Las razones de esta situación son evidentes: hacer fotos en digital es barato, cómodo, inmediato, elimina dependencias de terceros y, por si fuera poco, se puede jugar con las imágenes como si se tratase de un videojuego. En el curso de la conversación me vino una idea a la cabeza, era una idea muy abstracta, pero, ¿qué pasaría si hiciese una copia por contacto de la imagen que se proyecta en mi monitor?

No tardé en darme cuenta que tras ese proceso aparentemente incoherente y experimental existía todo un mundo de posibilidades creativas y, sobre todo, que estábamos ante una forma de acercar dos visiones sobre la fotografía enfrentadas entre si. Se trataba de demostrar que ambas técnicas -la química y la digital- no sólo podían convivir, sino que podían ser complementarias en el desarrollo y la ejecución de nuevos procesos artísticos.

Mi primera preocupación estuvo relacionada con los problemas técnicos. Desde como “preparar” el archivo para conseguir que las imágenes cumpliesen con mis expectativas, hasta el modo de exponer ese papel fotográfico. No en vano, ambas técnicas tienen grandes diferencias conceptuales, unas debido a la composición, fabricación y funcionamiento de sus materias fotosensibles, y otras a causa del modo en el que son procesadas y/ó manipuladas, aunque el motivo fotografiado y la razón por la que se fotografía sean iguales en ambos casos.

En esta primera fase, las fotografías expuestas son el resultado de copiar la imagen mostrada en el monitor, una imagen que ha sido previamente manipulada hasta conseguir crear un “auténtico” negativo digital -sustituto de aquellas placas de cristal que se usaban en los albores de la fotografía- que sirva de original del que positivar las copias. Se trata de un archivo compuesto por pixels que al ser traspasados al papel, sufren una inversión de sus valores lumínicos. De este modo, los pixels –portadores de una gran información que no suele ser visible para la mayoría de nosotros-son “halurizados” y “deconstruidos” sobre el argéntico papel fotográfico.

Esa información que muy pocos son capaces de descifrar no es otra que el código hexadecimal, ese código es con el que los procesadores y los programas informáticos “ven las fotografías”, ese lenguaje aparentemente ininteligible es el que contiene todos los meta datos de la imagen, desde la fecha y hora de creación, el modelo de cámara ó los parámetros de velocidad y obturación, hasta el historial completo sobre cómo ha sido manipulada y, por supuesto, su tamaño y su formato. Y todo ello expresado en una inmensidad de dígitos, en una sucesión matemáticamente coherente, de la que he seleccionado tan solo una minúscula fracción para acompañar a cada fotografía, como testimonio de su existencia, de su manipulación y de su deconstrucción.

Antonio Graell

IMPORTANTE:

* Metolcuatro es un espacio alternativo, un club que nació como la reivindicación, por parte de un colectivo de fotógrafos, de una técnica que ofrece experiencias únicas pero que también exige una pasión por la fotografía más pura, esa en la que solo existe la luz y la sombra, sin colores, sin dominantes, la luz es lo único que importa, da lo mismo si es la del sol, la de una bombilla, la de un fluorescente ó la de una hoguera, lo que realmente importa de ella es su textura.

En Metolcuatro se realizan puntuales acciones fotográficas no digitales en días específicos, por ese motivo, la exposición tan solo se podrá visitar en tres días concretos, los domingos 3 y 24 de mayo desde las 12:00 h hasta las 16:00 h y el viernes 22 de mayo desde las 19:00 h hasta las 23:00 h.

El acceso a la sala se realiza por el portal (puertas de madera, pintadas en verde) si estuviese cerrado llamar al telefonillo (Metolcuatro) y para llegar allí se puede coger cualquiera de los autobuses que pasen por la c/Atocha ó bien la linea 1 del metro, estaciones Antón Martín ó Atocha.

20.4.09 16:50


Nota de prensa

EL AUTOR

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Antonio Graell (Madrid 1962) ha desarrollado una amplia y fructifera carrera en el mundo de la fotografía erótica, fetichista y de glamour.

Desde que en 1998 realizó “En la frontera” -su primera exposición- hasta nuestros días, sus fotos han sido parte imprescindible del paisaje fotográfico de nuestro país. Sus exposiciones en certámenes tan prestigiosos como el FICEB, PHotoEspaña o la Semana de Cine Fantástico y de Terror de San Sebastián, su destacada aportación a libros del nivel de “Desnudos Contemporáneos II” o “Caos en el Arte Contemporáneo”, y sus publicaciones en las revistas más importantes del género (Interviú, Primera Línea o Tacones Altos, por sólo citar algunas cabeceras), suponen un aval indiscutible a un trabajo desarrollado a lo largo de diez intensos años.

Exquisito en el tratamiento de temas considerados escabrosos, dotado de una técnica depurada, ambicioso en sus planteamientos estéticos y arriesgado en sus contenidos, Antonio Graell ha construido una obra sólida y consistente, por momentos insólita, en un panorama como el de la fotografía erótica española exageradamente repetitiva y escasa en imaginación.

El trabajo de Antonio Graell, enmarcado en territorios sexualmente resbaladizos, supone un punto de partida hacia una fotografía original y diferente: explícita, pero elegante, excitante y sensual, pero artísticamente profunda.

Jose Maria Ponce

23.4.09 09:41


Antonio Graell en la Halurización del Píxel (por Rafa Montesinos)

Antonio Graell es fotógrafo que en otro tiempo maquinaría con alquimistas y ninfas, entre industriales y etéreas máquinas. Tal vez junto a Vulcano en su fragua. Pero actualmente, como devoto venusiano, Graell nos va a mostrar sus resueltas y eróticas indagaciones químico-digitales en forma de quince fotografías en blanco y negro. Un montaje inusual, originalísimo, matemático y sexi a más no poder. Eso será en Metolcuatro, calle de San Pedro 6. El 3, 22 y 24 de mayo. Y para dar veracidad al asunto, los otros miembros de Metolcuatro (Javier F. Estévez, Mayte Pañeda y Javier Rubio) me han comisionado para que haga prologuillo de dicha exposición.

En su piso, estudio o fragua de la madrileña calle de Bravo Murillo hay portero-cancerbero que, desde su mono azul, dispara la pregunta de a dónde va con suma propiedad. También hay ascensor que habla al llegar al quinto piso y, si estás absorto, te mete un susto.

Me recibe Antonio. Y Beatriz Cabo López: compañera, ideóloga y regidora de tantas fotografías que llevan la firma Graell. Pareja acogedora y en babuchas. Les sigo por un estrecho pasillo. Lo cual da más misterio al asunto. Un pasillo como garganta que conduce hasta la sala maestra o salón.

Observo el espacio. Voy comprendiendo. Me hallo en el plató y laboratorio, estómago y cerebro, de tantos fotogramas. De pronto, sin más, comprendo la manera graelliana. Un mundo de luces y sombras, entre un Bosco visto con lupa y un Caravaggio fetichista, inquietante. Porque Antonio y su arte (no sé si él lo sabe, lo adivina o lo disimula) provienen de muy antiguo, del grito del grabado, aquellos grabados de mitología furiosa y diosas voraces.

Qué remoto y qué actual Antonio Graell, Gran Maestre Halurizador de Píxeles, fotoalquimista que transforma en plata y belleza un incesante murmullo de números brotando del código hexadecimal. “Retro-Evolucionar la Fotografía”, así me dice Antonio que se llama su invento. O lo que es lo mismo, de la toma digital en pantalla, de la pantalla del ordenador, de pantallas y pantallas, hasta una escueta y rotunda mujer que nos llama desde el blanco y negro del papel baritado. Todo directo, sin transferencias, sin copia de copia, sin ampliadora, sin filmadora. A pantallazo limpio. Quince retroevolucionadas fotos en singular puesta en escena, que en mayo esperamos ver en Metolcuatro. Aunque a mí sólo me enseña tres.

En este salón, del que han nacido tantas graellianas tomas, seguimos hablando Beatriz, Antonio y yo. Bebo un zumo de manzana, pienso en la fruta prohibida y tomo notas a ver si le pillo al asunto el espíritu del secreto. Escribo ideas, frases: “Electricidad, dígitos y plata en viceversa constante. / Luz reflejada e hibridación. / No hay copia igual a otra. / Azar y Tiempo.” Antonio Graell no para de hablar, está entusiasmado, iluminado: “¿Te has fijado?, aquella idea que te conté hace meses es posible.” Un autor que abre espacios más allá de la norma establecida, un auténtico creador de materia.

Propongo hacerle unos retratos para que acompañen éste y otros textos. Pasamos a habitáculo colindante, que rápidamente Beatriz y Antonio transforman en conveniente plató. El fotógrafo fotografiado. Pero posa como fotografía. Es decir, con suma naturalidad. Entonces me da por pensar que sería inexacto –aunque quedara muy propio- citarle genealógicas influencias de relevantes fotógrafos, añejos y modernos, o remitirme a ciertas revistas fetichistas de rápido consumo y chavalotas cachonduelas. Totalmente inexacto. Por mucho que intente despistarnos Antonio Graell, insisto,  su arte es cosa de antigüedad y mitología proyectadas hacia el futuro.

Y ahora, cuando le retrato con mi abuelita cámara de carretes, estoy convencido de que Graell cultiva en él mismo un mito de fauno elegante y urbano, en hábito de negra noche, sobrio, como profeta feliz, recién llegado de algún desierto del que siempre tiene algo que descubrirnos. De la pantalla al papel. Del píxel a la plata. De la nueva y eléctrica tecnología a la pretérita y artesanal tecnología. Un solo tiempo a través de  quince fotos. Erotismo feroz y cierto, en un ir y venir de la luz a la oscuridad, entre el futuro-presente digital y el pasado fotoquímico. Antonio Graell, autor transeúnte, viajante en y del claroscuro, fotógrafo entre dos mundos.

Disparo. Última foto. A ver qué tal salen. Habrá que esperar. La cámara –ya se ha dicho- no es digital. Y La halurización del píxel. 15 fotografías es una exposición que ningún curioso de la luz convertida en erotismo debería perderse.

Rafa Montesinos / Metolcuatro - Abril 2009

20.4.09 17:37


01 - Retro-Evolucionar la Fotografía. (18-01-2009)

Píxels, bits, CCD, CMOS, sensores, chips, RAW, resoluciones, lenguaje binario, lenguaje hexadecimal, megapixeles, etc, etc… La fotografía ha sido invadida por la tecnología, se ha llenado de extrañas palabras que apenas entendemos, pero las cuales usamos compulsivamente cada vez que toca hablar de fotografía, ya no se habla de emulsiones, de reveladores, de viradores ó de forzados, de hecho hay fotógrafos (jóvenes) que ni siquiera han visto una ampliadora ó contemplado como “sube” la imagen al introducir el papel en la cubeta del revelador.

Toda esa evolución tecnológica ha facilitado que muchísimas personas se decidan a capturar digitalmente esos instantes con una cámara ó un móvil, personas que sin esa tecnología nunca habrían hecho ni una sola foto, incluso algunas se han descubierto poseedoras de un talento que de otro modo, posiblemente, nunca habrían descubierto y todo ello por un par de razones tan simples como importantes: la economía y la facilidad que la tecnología digital a llevado a la fotografía.

Es evidente que fotografiar “a la antigua usanza” se ha convertido en un “placer” reservado a unos pocos… ¿nostálgicos?, ¿reaccionarios?, ¿artistas?, ¿sibaritas? Da lo mismo como se les llame, da igual sus motivos, lo importante es no olvidar que mucho antes del silicio, de los bits y de los pixels ya se hacían fotos, no era tan fácil como ahora ya que las cámaras y las películas no “sabían” como hacer las fotos, tampoco era tan cómodo como ahora que te sientas frente a tu ordenador, “revelas” tus fotos sin mancharte y las manipulas como te da la gana, pero lo más curioso es que la industria no ceja en su empeño de sacar programas que “imiten” el aspecto de esas imágenes creadas a base de gelatinas emulsionadas con haluros de plata, luz y químicos con unos componentes tan pintorescos como “metol-hidroquinona”.

Por mi parte reconozco que me dejado llevar por el “lado tecnológico” de la fotografía, en parte por necesidad, en parte por comodidad, pero siempre he defendido la “magia” que percibo al revelar y positivar mis imágenes arropado por la tenue luz roja del laboratorio, aspirando el aroma de esos químicos y peleando contra esa inoportuna mota que aparece en el lugar más inoportuno, aunque también soy el primero en reconocer que esa tecnología digital me ha permitido conseguir imágenes que de otra manera me habría sido imposible, así que no seré yo quien desprestigie ni ensalce ninguna de las dos.

De hecho, hasta hace poco tiempo, la tecnología digital ha necesitado de la “vetusta” fotografía química, pero ya no es así, ambas son autosuficientes y si bien la industria se encargará de que la fotografía, concretamente la fotografía digital, siga evolucionando y subiendo su “calidad”, creo que es hora de se inviertan los papeles, de poner la fotografía digital al servicio de la química, me interesa buscar el modo de retro-evolucionar la fotografía, coger esas imágenes digitales llenas de pixels y decostruirlas recorriendo el camino inverso, capturar mis imágenes digitalmente, tratarlas hasta conseguir un archivo y plasmarle sobre un “clásico” papel fotográfico de blanco y negro, pero sin emplear ni printers, ni impresoras, ni ninguno de los aparatos creados para tal fin, partir de un mundo digital para volver al argéntico origen de la fotografía.

De momento no quiero decir nada más, pero ya he desempolvado mis cubetas, la luz roja ha vuelto a teñir mis ojos y los aromas de los químicos vuelven a inundar mi olfato para que esa de-evolución fotográfica se haga realidad, en poco tiempo podré enseñar los resultados ya que mis primeras pruebas han sido muy satisfactorias, algo que haré, evidentemente, con una exposición física.

Antonio Graell.

PD. El termino “de-evolución” lo acuñó el grupo “DEVO” a principios de la década de los setenta y “retro-evolución” me lo sugirió mi hermano Javier hace dos días (al César lo que es del César)

20.4.09 13:50


02 - Deconstruyendo la Fotografía Digital. (02-03-2009)

Siempre he considerado que la fotografía es algo mágico, poder captar ese instante irrepetible y dejarlo eternamente plasmado en un papel fotográfico no es algo que actualmente nos sorprenda, pero tan solo por lo cotidiano del acto, es más, con la fotografía digital hacemos fotos hasta con el móvil y tan solo necesitamos conectarle al ordenador ó incluso al televisor y listo, esos instantes que capturamos ya son nuestros y además los podemos compartir con todo el mundo en cinco minutos sin necesidad movernos de nuestra casa.

Si nos paráramos a pensar como es posible que esto suceda, nos daríamos cuenta de lo asombrosa que resulta toda esa tecnología, pero al mismo tiempo, toda esa tecnología, resulta fría y artificial, la usamos, pero no podemos tocarla ni manipularla, de hecho ni siquiera somos capaces de entenderla con claridad, para ello necesitamos elementos como teclados, ratones ó monitores, es preciso conocer los “lenguajes” de programación ó depender de los “interfaces” creados por otras personas, en cambio, con la casi olvidada fotografía química, se pueden capturar esos instantes sin necesidad de la electrónica, basta con unos conocimientos básicos de química, de física y algo de trabajo para conseguir nuestro propósito, eso si, los resultados serán muy diferentes.

Hay otro detalle importante, bastante importante, ya que si bien la fotografía nació pensando en algo físico, en ser una alternativa a los grabados y en sus inicios intentaba imitar a la pintura, la fotografía digital nació de manera muy diferente, lo hizo pensando en los monitores, esas pantallas nos sirven para que podamos ver la realidad tal y como era ó tal como la interpreto el sensor, antes de que fuese codificada en números. Curiosamente, esos fríos monitores, nos devuelven esa realidad utilizando la misma herramienta que nos sirvió para capturarla, “la luz”.

La luz es el único elemento imprescindible para fotografiar y esa luz es la que voy a manipular, transformar y reconstruir para mi investigación, el sensor de la cámara transforma la luz en impulsos eléctricos, los cuales, a través del software se convierten en un código

hexadecimal primero y en pixels más tarde, esos pixels son los que ese frío monitor nos retorna convertidos de nuevo en luz, será una luz distinta a la que sirvió para atrapar ese instante, una luz que ha sido capturada, codificada y reconstruida artificialmente, pero que sigue siendo luz y como luz conserva sus facultades fotográficas.

Esa luz que emite el monitor será la que me servirá para deconstruir la fotografía digital, por que existen multitud de modos, técnicas y aparatos para que esos archivos que vemos en nuestros monitores se plasmen en todo tipo de soportes, desde papeles de todo tipo hasta telas ó maderas, incluso papeles fotosensibles, pero todas esas opciones no dejan de ser artificios creados y calibrados con el fin de dar un soporte físico a esa imagen tal y como la vemos en el monitor, pero mi intención es utilizar esa luz para impresionar un “clásico” papel baritado, que sea en él donde se conserve eternamente la imagen emitida por el monitor, que a su vez es la forma “natural” de ver y entender la información hexadecimal con la que trabajan las CPU´s.

Ese papel baritado tiene su propia interpretación de la luz que le estimula y a pesar de que el proceso final, el cual tiene ciertas variables incontrolables, se repita una y otra vez, las copias resultantes nunca serán exactamente iguales, esas sutiles ó no tan sutiles diferencias, son las que dotarán de una personalidad única a cada imagen.

Y de paso aviso que, si nada me lo impide, el día tres de mayo se verá el fruto de mi investigación en forma de exposición en Madrid, por mi parte estaré encantado de que os paséis por ella y también de contestar de viva voz las preguntas que queráis hacerme.

Antonio Graell.

17.4.09 22:36


03 - Halurizando Pixels (10-04-2009)


La fotografía tiene una nobleza inherente, pero no me estoy refiriendo a la modernísima fotografía digital, si no a la “obsoleta” fotografía química y en concreto a la de blanco y negro, esa técnica cuyo proceso culmina al positivar nuestros negativos, bajo el amparo de una tenue y protectora luz roja, sobre baritados papeles fotográficos, los cuales consiguen su fotosensibilidad gracias a los haluros de plata que inundan la emulsión que les recubre y la plata es uno de los metales nobles más antiguos que se conocen. Con los sensores digitales sucede todo lo contrario, la base de su fabricación es el sílice ó lo que es igual, vulgar arena, pero además, cualquiera de estos sensores, por si mismos, son objetos inútiles frente a la autonomía que poseen las emulsiones fotográficas para atrapar y mostrar cualquier imagen, un sensor digital sería incapaz de funcionar sin elementos como la electricidad, la electrónica ó la informática y aún así precisa de un monitor para que podamos ver sus capturas, en cambio, los haluros de plata que componen la emulsión, con la simple acción de la luz, pueden oscurecerse hasta mostrar un negro casi absoluto pasando por todos los grises imaginables, cada uno de esos haluros será, en colaboración con otros muchos, responsable de una única imagen y todos ellos, una vez que sean lumínicamente estimulados, no tendrán vuelta atrás, el resultado podrá ser valido ó podrá no serlo, pero la imagen que hayan creado se quedará inmutable para siempre.


Esa incapacidad física de los haluros para deshacer sus reacciones choca con la manejabilidad de los píxels a la hora de cambiar, deshacer esos cambios y volver a cambiar una y otra vez con un simple “clic” del ratón, mutabilidad que se vuelve aún mayor en los pixels de un monitor, los cuales no hacen más que adquirir la luminosidad y el color del archivo visualizado, esos mutables pixels del monitor, que se hacen visibles a través de la luz creada por obra y gracia de los procesadores, del software y de la electrónica, son traspasados al papel fotográfico durante el breve instante en el que ambos, monitor y papel, son puestos en contacto directo, al hacerlo los pixels son halurizados, son convertidos en haluros y fijados permanentemente en el delicado y argéntico papel fotográfico, en cierta manera, al halurizar los pixels, se ennoblece una tecnología que, a medida que progresa y a pesar de su cada vez mayor versatilidad, se va volviendo más fría, previsible y monótona, por que si bien es cierto que las posibilidades de la fotografía digital son infinitas (y siguen aumentando día a día), también los es que muchos de esos avances convierten el acto de fotografiar y sobre todo su posterior manipulado, en algo tan “simple” como apretar botones y navegar por los menús y plugins del Photoshop ó programas similares, para conseguir que nuestras imágenes tengan el mismo aspecto que esas visionadas por la Red ó el de las miles que también han copiado su aspecto.

Halurizar los pixels es el paso definitivo a través del cual la fotografía digital es deconstruida, toda esa ingente cantidad de datos creados por el sensor, los procesadores y los softwares son destruidos y transformados en otra ingente cantidad de haluros, pero estos haluros son caprichosos, sus irregulares formas, su caótica distribución son absolutamente opuestas a la perfecta ordenación de los cuadriculados pixels. Toda esa tecnología digital con la que se inicia el proceso no hace más que estar al servicio de su “vetusta y noble” predecesora argéntica, la fotografía retro-evoluciona hacia sus orígenes para buscar nuevos caminos de expresión, caminos que se recorren mano a mano con lo impredecible y cuyo final, por muchas veces que se recorra el mismo camino, nunca será exactamente igual.

Un buen amigo, cuando le hablé de mi proyecto, me dijo que a veces le daba la impresión de que se tiende a mirar al pasado ante la oscuridad del futuro, pero yo no pretendo mirar al pasado, más bien intento que el pasado utilice al presente para iluminar el futuro.

El resultado de este trabajo se expondrá el domingo 3 de mayo en “Metol-4” de 12:00 a 16:00 h. c/ San Pedro nº6 (se entra a través del portal), línea 1 de metro, estaciones de Antón Martín ó Atocha y cualquiera de los autobuses que suben por la c/ Atocha. También estará abierto el viernes 22 de mayo de 19:00 a 23:00 h. y el domingo 24 de mayo de 12:00 a 16:00 h.

Antonio Graell.

17.4.09 10:31


Curriculum

EXPOSICIONES

1998:

- Sala Galileo Galilei (Madrid) – En La Frontera

- Mostra d´Art de FICEB (VI Edición) (Barna) – En La Frontera

1999:

- Canal Abierto – Utopías (colectiva) - Sala de exposiciones del Canal de Isabel II (Madrid)

- Proyección en el Forum de las “X Jornadas de la Imagen del Canal de Isabel II” (Madrid)

- Real Sociedad Fotográfica (Madrid) – En La Frontera

- II Certamen PHotoEspaña - Galería BAT-Alberto Cornejo – En La Frontera

2000:

- Proyección en el Forum de las “XI Jornadas de la Imagen del Canal de Isabel II” (Madrid)

- Proyección Fotográfica en La Huerta (Madrid).

2002:

- Proyección Fotográfica en la Real Sociedad Fotográfica (Madrid).

- Proyección Fotográfica en la Escuela de Arte 10 (Madrid).

2003:

- Canal Abierto – Fashionable (colectiva) - Sala de exposiciones del Canal de Isabel II (Madrid)

- El Traveling (Madrid) – ¿Te Conformas con Mirar?

2004:

- La Belleza Oculta (Madrid) – En La Frontera

- XV Semana de Cine Fantástico y de Terror de San Sebastián (San Sebastián) – En La Frontera

2006:

- I EXPOSEX (Madrid)

2007:

- II EXPOSEX (Madrid)

2008:

- Proyección Fotográfica en las jornadas 48/7 – El Garaje (Madrid)

- Proyección Fotográfica en EXPOEROS (Zaragoza)

2009:

- Salpicón de Blanco y Negro (colectiva) – Metol-4 (Madrid)

- Que Foto Más Rara (colectiva) – Metol-4 (Madrid)

PUBLICACIONES

REVISTAS:

SadoMaso, Sumissa, Perverssa, D/S, Lib, Los Contactos Intimos de Lib, Tacones Altos, Primera Línea, Interviú

LIBROS:

-Desnudos Contemporáneos II – Artual Ediciones

-Caos en el Arte Contemporáneo – Fundación Atlantico

-Antología y Motivos del 2 de Mayo – Lunwerg Editores

DISCOS:

-Descubriendo Talentos (portada) – Arte Bella

TRABAJOS y COLABORACIONES

- Foto-Fija en “La Distancia” de Iñaki Dorronsoro, con Miguel Angel Silvestre, Jose Coronado y Federico Luppi.

- Foto-Fija en “El robo más grande jamás contado” de Daniel Monzón, con Antonio Resines, Neus Asensi y Manuel Manquiña.

- Actor en “Madrid Underground” de Abel Reyes, con Zoe Berriatua y Gautama del Campo.

- Colaborador en diversos programas de radio y TV, “Investigación TV” (Canal 9 - Valencia), “Siete Días, Siete Noches” (Antena 3), “Todos Ahhhhh 100” (La Sexta), “A Todo Madrid” (TeleMadrid - Madrid) entre otros.

- Jurado en diversos concursos fotográficos.

 

23.4.09 09:59






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